lunes, 8 de octubre de 2007

Santa Cruz somos todos
Vivimos un momento de inflexión histórica que trae consigo un potencial de oportunidades de cambio para Bolivia y Santa Cruz, en el que todos debemos aportar y concertar.

No obstante, existe un ambiente que puede derrumbar nuestras esperanzas. Intereses ocultos, con actitud mezquina e intolerante, han secuestrado la voz de las instituciones que debieran acogernos y representarnos sin exclusiones.

Se está condenando a la muerte civil a quienes no repiten en el alma un único discurso oficial supuestamente cruceñista, a quienes no respaldan su violencia, a los que no aceptan sus dogmas.

Líderes cívicos y políticos, así como diversos medios de comunicación, alientan la confrontación en lugar del consenso, la excomunión en lugar del respeto y la tolerancia y la guerra en lugar de la paz. Hay instituciones que manipulan nuestra pertenencia a esta tierra y el amor que le profesamos, tan sólo para defender intransigentes sus propios intereses, sus exclusivos proyectos políticos y sus privilegios.

Nos preocupa y por eso intervenimos. Estamos convencidos de que somos personas, clases, culturas, regiones y proyectos que avanzaremos y creceremos en la mutua escucha atenta y en la gestación en común de una tierra auténticamente de todos.

La diversidad es riqueza, es vida y es libertad, en este momento y siempre. Sólo aceptando y respetando esa fecunda diversidad encontraremos caminos y respuestas para enfrentar los retos que nos trae cada nuevo día.

Hay innumerables y esperanzadores futuros regionales. Hay diversas autonomías posibles, amplias, justas y solidarias. Hay infinitos proyectos y horizontes que todos podemos soñar.

No aceptamos que se ignoren y desoigan las opiniones y los aportes, los derechos, las esperanzas, los disensos y los cuestionamientos nuestros y de toda la sociedad. No aceptamos que en nuestro nombre se pregone y se ejerza la violencia. No aceptamos que nadie se apropie de la verdad que puede nacer cada día en Santa Cruz.

Es necesario que se conozca y comprenda a nuestro pueblo que habla diferentes idiomas, que piensa de distintas maneras, que festeja de innumerables formas y que llora infinitos dolores. Es necesario que se nos escuche a todos, que se nos respete el derecho a construir juntos la nueva Santa Cruz.

Planteamos y convocamos a la recuperación de los valores cruceños, la hospitalidad propia de su cultura, de sus ansias ciudadanas de vivir en paz y armonía; condiciones fundamentales para producir y generar bienestar para los que habitamos esta tierra bendita.